Nuestra voz y los dispositivos electrónicos - Noviembre 2020
¿Sentís que se te va “gastando” la voz al comunicarte por las pantallas?
¿Te empieza a doler la garganta, o de pronto te encontrás
gritándole al monitor?
Aquí van unos TIPS para tener en cuenta al momento de
comunicarte por éstos dispositivos.
VOLVÉ AL EJE
En un intento de acercarnos al otro, desplazamos el torso, y
sobre todo la cabeza, a la pantalla corriéndonos de nuestro EJE.
Esto actúa como CORTES en el cuerpo, interrupciones en el
flujo de la energía, por lo tanto: acumulación de tensión.
PONTE EN EJE.
ALÍNEA el torso, de los isquiones a la coronilla. Llevá el mentón
hacia atrás, abrí el pecho, inspirá profundo, y sentí el peso del hueso de la cadera
para ENRAIZAR tu energía.
REGULÁ EL VOLUMEN
El cuerpo percibe que nuestro interlocutor se encuentra
LEJOS y lo traduce subiendo la voz.
Imaginá que el oído del otro se encuentra en el pequeño
micrófono del dispositivo, a unos escasos 50cm, así te darás una idéa más
aproximada de cómo se está recibiendo tu voz del otro lado.
Si utilizás auriculares, dejá UN OÍDO LIBRE para tener un
registro real del volumen que estás manejando.
ENERGIZATE
Con el correr de las horas tendemos a dejar el cuerpo
“colgado del cuello”, en “modo escritorio” dónde lo que se ve y trabaja es la
cabeza y dejamos de percibir las NECESIDADES del cuerpo.
Lo dejamos quieto muchas horas, se adormece, se tensa, se
desenergiza, y la ENERGÍA es la gasolina de nuestra voz, entonces la percibimos agotada, disfónica, ronca o
molesta.
LEVANTATE y estirate en cada hora (aunque sea un momentito)
HIDRATATE, tené siempre cerca agua o un rico té!
INVOLUCRÁ TU CUERPO en la conversación, moviendo los brazos,
las manos, gesticulando.
El punto principal es INTEGRARNOS nuevamente,
porque NO HAY VOZ SIN CUERPO.

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