"El Nudo en la garganta" - Agosto 2020
Un nudo en la voz: qué dejamos enredado allí?
Lo
describimos como un nudo en la garganta, y si en ese momento nos forzamos,
sucede como con la lana: el nudo se hace más apretado y fuerte.
Prueben
de tomar una maraña de lanas o de cadenitas en algún alhajero, y experimenten
el tiempo, la dedicación, la observación que les lleva poder ir desenredando
esos nudos. La delicadeza para ir dándole espacio a los hilos.
Tiempo.
Aire.
Uno
de los abordajes que sugiero es que tomen contacto con ese nudo. Lo sientan, lo
observen, y luego lo dibujen. Vayamos volviendo visible lo invisible. Describilo.
Ya
podemos ver cómo es, de qué trata.
Podemos
incluso volverlo corpóreo. Qué materiales elijo para armar mi nudo? Qué tengo
enredado, detenido, o atragantado allí?
Tiempo.
Otra vez tiempo, obeservación y paciencia.
La
voz es vibración, y como tal nos ayuda a poner en movimiento, a desestancarnos,
a generar calor, a acompañarnos.
Sugiero
ir cantando para sí mismes, incluso con una suave “mmm…” (bocca chiusa), un
arrullo interno, que ponga en movimiento los hilos de ese nudo.
De
a poco experimentar con vocales, generando espacio en ese canal que somos en
nuestra garganta (laringe), e ir permitiendo que aquello que había quedado allí
enredado, se despliegue, se haga escuchar.
Mantenernos
atentes a lo que necesitamos decir o cantar o gritar… escucharnos.
Y
luego, volver a dibujar aquello que nos pasó. Cómo sentimos ahora ese lugar en
nuestro cuerpo, en qué se transformó o modificó nuestro nudo? Observamos.
Y
entonces, de nuevo, tiempo.
Y
repitan otro día el mismo proceso: sientan, suenen y dibujen.
Atentes
también a los sueños que puedan aparecer.
Obsérvense
en el día a día.
Escucho
mis necesidades? Les doy lugar? Valido mis emociones? Qué canal de expresión
encuentro? Conforma a mi necesidad?
Y
de nuevo: tiempo, aire.

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