La Voz y el embarazo - Noviembre 2018
“…la auténtica lengua materna, la que enseñan las
canciones de cuna…”
de El Bebé es un
Mamífero, de Michel Odent.
El oído del bebé en
gestación se desarrolla a partir de la semana 12, por lo que el mundo sonoro es
el primer vínculo que aparece con su madre y su entorno, y será lo primero que
reconozca al nacer.
Los sonidos, y por supuesto que incluimos la voz, generan campos energéticos de resonancia y movimiento, y nosotros recibimos esas energías, a través de la piel, la sangre, músculos, huesos, y cartílagos, altamente sensibles a las vibraciones sonoras, y que modifican sutilmente la respiración, pulso, presión arterial, tensión muscular, temperatura de la piel, y otros ritmos internos. Con nuestra voz, generamos vibración que atraviesa nuestros tejidos, desde nuestro centro hacia el entorno. Por esto, cantarle al futuro bebé (afinando o no tanto) es también una forma de caricia.
Es importante que la madre perciba la reacción del bebé frente a cada estímulo musical. Lo que ella sienta estará bien, y así mismo no tiene por qué coincidir con el efecto que perciba otra madre frente al mismo estímulo. Y nada estará correcto o incorrecto. Una persona podría sentir serenidad al escuchar una canción suave y lenta, y otra persona con la misma canción, sentirse angustiada. Del mismo modo, hay madres que cuando sienten que su bebé patea, interpretan que no le gustó la canción, y otra por lo mismo, interpreta que sí. Por lo que repito: lo importante es que puedan registrar las sensaciones y emociones que aparecen con cada canción o pieza musical.
Durante el transcurso del embarazo, las invito a ir armando una “playlist”, una carpeta, un listado de canciones que les vayan resonando, y que tengan presentes sobre todo, aquellas que perciban que son “las que le gustan a su bebé”, tanto grabadas, o cantadas por ustedes mismas. Y pueden cantarlas, pueden adaptar las letras para que adquieran mayor sentido, incluir el nombre, y cantarlas con Mmm. Sugiero también que no empujen la voz hacia fuera, si no que visualicen su voz, corriendo por el eje de su cuerpo, un eje que se traza del perineo a la coronilla, y a su vez las conecta del centro de la tierra al universo.
Finalmente, la canción
elegida, servirá de compañía para su hijo durante el pasaje del mundo pre-natal
hacia el mundo exterior, durante el parto. Como también es
muy importante la voz de la madre, ya sea hablada o cantada, para que la
reconozca en este nuevo mundo. Más
adelante, seguirá cumpliendo su función de contención, como una suerte de “líquido amniótico sonoro” en
momentos de berrinche, de angustia, cuando comience a dormir solo, o cuando
empiecen a dejarlo en nuevas compañías.
Entonces, la voz de su
madre, los seres queridos, y la música que lo rodee, son vibración, calor,
compañía, toque, sostén, estímulo, y caricia, para el bebé en gestación. Desde
BioCanto, experimentamos la voz como vínculo, como contacto, el canto como un
mimo.


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