Sobre el Sonido - Abril 2013
El sonido es un fenómeno físico que estimula el sentido del oído, y es el resultado de una alteración que se propaga en un medio elástico, viajando en forma de ondas por el aire, y que se mide en frecuencias e intensidades.
La frecuencia nos
dará la altura o tono del sonido; se mide en hertzios. Cuanto más agudo
el sonido, más rápida es la vibración y más corta la onda, y viceversa. El oído
humano, sano, puede det ectar desde 16 a 20.000 htz. El umbral de audición varía
según la cultura y el ambiente. Los sonidos de alta frecuencia ( 3.000 a 8.000 htz) resuenan en el cerebro e
influyen en las actividades cognitivas (pensamiento, percepción, y memoria).
Los de frecuencia media (750 a 3.000 htz) estimulan el corazón, pulmones, y
emociones. Y los de frecuencias bajas (125 a 750 htz) influyen sobre el
movimiento físico, tanto para danzar como para serenarnos.
La intensidad,
potencia, o volumen, del sonido, se mide en decibelios. Registramos un
susurro a 30 db, una conversación a 60 db, una moto a 100 db, y un recital de
rock a 115 db. El dolor comienza a los 125 db.
Otra característica del
sonido es su timbre, calidad que permite distiguir uno de otros. Suele
calificarse con adjetivos (oscura, pobre, estridente, lleno, etc).
La resonancia es el
índice vibratorio de un objeto, y el que provoca en otro objeto.
Los sonidos,
entonces, generan campos energéticos de resonancia y movimiento
a su alrededor, y nosotros recibimos esas energías, a través de la piel, la
sangre, músculos, huesos, y cartílagos, altamente sensibles a las vibraciones
sonoras, reaccionando siempre frente al sonido, y modificando sutilmente la
respiración, pulso, presión arterial, tensión muscular, temperatura de la piel,
y otros ritmos internos.
Un cuerpo sólo puede emitir
un sonido cuando vibra.
No hay sonido sin cuerpo.

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