Llorar la canción, cantar el llanto - Julio 2012
Con
gran valentía, Diana eligió ”Unicornio” para cantar en clase.
Una
de sus hijas murió seis años atrás, y es para ella, claramente el unicornio
perdido del que habla la canción de Silvio Rodríguez.
Elijo
acompañarla en esta decisión, pero cómo abordar un dolor tan inconmensurable?
Cómo transitarlo sin sumirnos en un pantano emocional? Y sobre todo, cómo
cantarlo sin que se nos forme un nudo borromeo en la garganta, sin que se nos
ahogue la voz en llanto?
Micaela
ha transitado un año complejo acompañando el apenas añito de vida de su sobrina
Josefina. Josefina nació con... y aunque le habían pronosticado pocos días,
ella se quedó un año enseñando sobre el amor, la fuerza, la valentía, y la unión,
a todos aquellos que quisiéramos aprender.
Luego
de un par de meses en incubadora, Micaela la pudo conocer y tener en sus
brazos, y le cantó con la voz del corazón, que no es la misma voz erudita de la
escena, la voz impostada bajo un reflector, sino una voz franca, dulce, y
amorosa, donde se siente reflejada el alma, le cantó la canción que venía
trayendo a clase, “I’m Yours” (Soy Tuyo) de Jason Mraz.
Ella
relata que Josefina la miró a los ojos y sonrió, algo que no había hecho hasta
ahora.
Pero
varios meses después, a Josefina le tocó despedirse y la voz de Micaela estaba
vestida de llanto.
Cómo
volver a cantar su canción? Cómo seguir cantando?
Diana
comienza sus clases de canto porque en unos meses cumple 50 años su hermana y
querría regalarle una canción. Lo complejo de esta situación es que su hermana
ha enfermado de cáncer un tiempo atrás y durante este proceso nos tocará
transitar la incertidumbre del desenlace.
La
elección del tema tenía que estar centrado en que la canción debía ser un obsequio,
una ofrenda desde el amor hacia su hermana, sin lugar al lucimiento personal,
no era una muestra de destreza, no se estaba buscando el aplauso, sino que se
trataba de un resonar entre almas, una complicidad, un abrazo. Elegimos
finalmente “A Pesar de Todo” de Eladia Blázquez y la comenzamos a trabajar.
Pero
cómo trenzar este regalo con esta situación? Cómo trenzar el amor con el dolor?
Y cómo obsequiarlo sin llevarlos a todos a la conciencia bruta de la
enfermedad?
Uno
de los trabajos que sugiero es llorar la canción, en la intimidad de su casa,
poner la canción y cantarla una y otra vez, y permitir que se asome el llanto,
y entonces cantarla y llorarla a la vez, sin que la congoja los ahogue ni los
enmudezca, sino que llorarla y cantarla cómo puedan, como salga, espasmódica,
desafinada, gritada, o deformada, como pueda salir pero que salga.
Luego
de un par de veces sentirán que empiezan a poder cantarlo más serenos, pasó la
tormenta. No. No pasó. La atravesamos. Y a partir de ahora hay un nuevo vínculo
con la canción. Nos sensibiliza, nos emociona, pero no nos calla.
A
mi modo de ver, en esa instancia se abre un canal, se despeja, se drena. El
canal que une el cuerpo con el alma, que es el mismo que llora, y es el mismo
que canta, y ahora han podido pasar juntos. Esto nos fortalece. Porque sentimos
el dolor pero podemos construir a partir de él.
Pronto
podremos seguir trabajando la canción elegida.
Entonces buscamos imágenes y armamos un collage, o la
pintamos. A dónde nos lleva cada estrofa? Y vamos sumando imágenes y colores.
La
danzamos, le ponemos el cuerpo, un cuerpo que ya no es el del llanto. Un cuerpo
que siente y baila, se abre y despliega.
Y
con todos estoy elementos podemos ajustarla técnicamente, alguna nota, alguna
vocal, algún sostenutto, algún arreglo...
...
y la podemos compartir. Convidar desde el corazón, con el cuerpo permeable, el
alma sensible, y sentir que tu recorrido y el alma resuenan en tu voz, y tu voz
resuena en el otro. Transformaste el dolor.
Lloraste tu canción, cantaste tu llanto, y ahora podremos seguir cantando.-
Artículo publicado en la Revista Kiné.
Julio 2012
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